domingo, 27 de enero de 2013

RETROSPECCIÓN...



Este pequeño homenaje es para D. Manuel Martinez Monera. Un "maestro" como pocos. Doy gracias porque forme parte de mi vida...





Fotografía playa de Santa Pola.


Corría el año 1974, exactamente el 7 de Febrero cuando llegamos a vivir a Santa Pola. Yo era la menor de seis hermanos, por aquellas fechas tenía siete años.

Siempre recordaré aquel amanecer, en el que pude descubrir la belleza del mar. Nos despertamos temprano y al salir al balcón ahí estaba...El gran azul...Era como una tela de seda, suave y vaporosa.

Justo en frente de la playa se situaba lo que por entonces era el Colegio Nacional Orientación Marítima. 

Cierro los ojos y mis sentidos me transportan a aquellos años. Puedo oír el griterío de niños...El olor a colegio, una mezcla donde se conjugaban la tiza, pizarra, lapices...Un aroma especial.

Nuestros recreos comenzaban a golpe de "pito"..., se nos liberaba hacía un horizonte de arena, salitre y brisa marina. El canto de las gaviotas era la banda sonora de nuestros juegos. Y éstas ansiosas esperaban el fin de nuestro descanso, para acudir raudas a alimentarse de la sobra de nuestros bocadillos.

Eran capaces de formar un manto blanco sobre la arena gris...Como si la espuma de las olas pudiera liberarse de la trampa del agua, para poder correr de aquí para allá...llegando incluso a volar.

Eran tiempos en los que las aulas todavía tenían la foto del Generalísimo. Todavía vivíamos en los tiempos del franquismo. Dando éste ya sus últimos coletazos.
Como una joya, de mi mente puedo evocar como sombras irreales las figuras de nuestros maestros. Algunas se destacan más que otras, será porque el tiempo se encarga de borrarlas caprichosamente, a su antojo.

Hoy mi deseo es el de rescatar a una persona, para mí ejemplar. Mi querido Don Manuel Martinez Monera. Un hombre cultísimo, con unos valores que con mucho esfuerzo por su parte y paciencia (todo hay que decirlo); consiguió inculcarme.
El por aquél entonces era el director del colegio y mi profesor de lengua. Tuvo que lidiar bastante conmigo, la verdad. No es que fuera una niña problemática, simplemente era soñadora; de las que continuamente se evaden con facilidad.
Siento muchísimo cariño y respeto por él. Tanto que con el pasar de los años nunca he podido dirigirme hacia él de otra forma que la de D.Manuel. Nunca lo he podido tutear, llamarle simplemente Manolo.

Este Septiembre tuve el honor de que asistiera a la presentación de mi libro. Fue emocionante para los dos, tanto que llegamos a llorar.

Son todos estos recuerdos, los que nos conforman. Los que nos hacen ser las personas de hoy....Verdaderos tesoros...

Abro los ojos y me doy cuenta de lo afortunada que soy... Al fin y al cabo puedo decir que he nacido y crecido a orillas del Mediterráneo.





Foto cedida por Jose Juan Lopez Lafuente...gracias, amigo mío.

Mi querido D. Manuel es el que está de cuclillas el primero por la derecha.