miércoles, 31 de agosto de 2011

UN PEQUEÑO RELATO.8..NO...NO PODEMOS...







No...No podemos...

Palabras crueles
afiladas como hojas 
que cortan el alma.




Lia sintió como se transformaba en una nube, que se vaporizaba su corazón. Espantada se miró sus propias manos. Sus ojos querían escapar de sus cuencas. Contuvo el aliento al cerrar los parpados. Estos eran incapaces de contener la marea de sus lágrimas.

Su mirada se detuvo en el pecho de Miguel. En su corazón le había parecido ver el reflejo de algo único. Algo diferente, algo que no había podido encontrar en ningún otro sitio. Quiso extender su mano para apoyar la palma sobre él, pero no pudo. Se había quedado paralizada por el dolor. Ese hombre nunca sabrá el verdadero significado de que hubiera llegado hasta su corazón.

Miguel delante de ella, tenía una mirada inmutable. Sobraban las palabras. Despacio se giró y se marchó sin más.

Lia lo miró alejarse y sintió que se había quedado atrapada en esos ojos.

Levantó la vista al cielo. Unas pequeñas gotas de lluvia empezaron a resbalar por su cara, como si la acariciaran. El cielo entero se abrió ante ella y de la oscuridad más absoluta emergió una luz perfecta Abrió los brazos, presintió que venia por ella.








Un fuerte impacto le atravesó el cuerpo entero a través de su corazón. Una luz cegadora con un ruido ensordecedor. Sus brazos, sus piernas, todo su cuerpo, se transformaron envueltos por esa luz  y sintió paz. Se dejó llevar porque sintió paz.

De repente, con la misma velocidad que había surgido...desapareció. Llevándose a Lia con él. El único rastro que quedó fueron unas simples cenizas. Cenizas mojadas en el suelo, incapaces de ser borradas por el viento formando una palabras

"No merece la pena"