viernes, 4 de marzo de 2011

DIVAGANDO 6.

Tengo la certeza de que esta enfermedad es como estar muerta en vida. Mi poesía y mi post, están dirigidos a ellos.
Durante nuestra vida, nos vamos encontrando con auténticos enemigos. Pero pienso que el más poderoso, de fuerza impresionante, es...nuestro propio cuerpo.
El poder de arrastre que genera, muchas veces invencible, hace que la guerra sea sin cuartel. Teniéndonos que contentar con la victoria en pequeñas batallas. Que no dan paso a una alegría plena, simplemente nos deja unos instantes para tomar aire y poder seguir combatiendo.
Lo que más me impresiona, cuando miro a las personas que la sufren, es el sentimiento de vacío. Todo lo que se ha vivido...es borrado sin más.
Tiene que ser desgarrador, perder la consciencia de nuestros recuerdos, muchos de ellos atesorados durante nuestro camino, como verdaderas joyas de valor incalculable.
Mi pensamiento, en este momento, está con ellos...
La semilla del olvido les germina, llegando a convertirse en una enorme planta trepadora devoradora de todo pensamiento lógico. De su mano, llegan incluso a olvidarse de respirar...

OLVIDO.






Bates tus alas levemente,
pequeños soplos me llegan,
de tu sentir ligeramente.

A penas oigo el sonido
de tu pasar embargado,
no te quiero, olvido.

No quiero sentir el vacío,
como muñeca de trapo,
colocada en un estante.

Una vida entera latida,
puede ser borrada
con un simple batir de tu ala.

Ni un recuerdo, ni sentimiento,
ni un brote...la nada.

Una vida muerta,
una muerte pausada.

Con una mirada perdida,
siento tu leve pasar de puntillas,
ojos embargados de lágrimas...

Sentir la propia ausencia,
absorta penitencia viva,
quiero salir de tu sombra.

No te quiero, olvido...
cae en tu propia trampa,
no recuerdes que te he sentido.