miércoles, 8 de abril de 2015

ASPETTA...

Orpheo y  Euridice.




XIV.



Aspetta...

Dovete credere nella mia voce
non si può guardare a me,
anche se la pausa desiderio i
la volontà,

Non hay ancara provato
il delirio selvaggio della mia boca.

E`come un mare di paveri rossi...

Come sei,
come sei,
io ti amo, como sei.

E`inutile chiedere il vento
dove la vostra banca è

Non interessa
é che si voce
senza di te ci..

Il mio profondo amore.



                                                                                                                         Beatriz Cáceres.



Espera...

Tienes que creer en mi voz,
no puedes mirarme
aunque el deseo pueda con tu voluntad.

Todavía no has probado
el salvaje delirio de mi boca...

Es como un mar de amapolas rojas.

Como eres,
como eres,
yo te amo, como eres.

Es inútil preguntarle al viento
donde está tu orilla.

No me interesa,
sé que te amaría 
sin tú existir...
mi profundo amor.




miércoles, 1 de abril de 2015

UN PEQUEÑO RELATO...28. LA PARTIDA...






Sinceramente había aceptado la invitación sin ningún interés, por puro compromiso...

Al llegar a la puerta de la casa, me detuve un momento porque me sorprendió la belleza de su forma. La nobleza de la madera estaba pulcramente cuidada, se notaba el trato con mimo en sus vetas.

Me acerqué discretamente todo lo que pude, porque tenía la sensación de poder respirar su aroma de roble. No tenía adorno, era totalmente lisa, pero en el centro de una de sus hojas reposaba una única aldaba. Un pequeña reproducción en bronce del Cristo de Dalí. Siempre me había parecido una imagen extraordinaria,  se miraba a si mismo, como si el universo se pudiera abarcar en el misterio del ser humano.

Ensimismado en mis pensamientos, ni noté que acercaba mi mano para rozarlo con los dedos, cuando se abrió la puerta...

- Le estaba esperando.- Una suave voz  femenina me dio la bienvenida.

Sin esperar respuesta, con un gesto me invitó a pasar. Me limité a seguirla.

Aquella mujer era un misterio. Vivía recluida en aquella casa y por lo que podía ver en ese momento, rodeada de auténticas obras de arte, colgadas en las paredes, expuestas en cualquier plano del espacio, incluida una pequeña escultura reproducción de La Pietá de Miguel Ángel, sobre una pequeña mesa pintada a mano. -Imagino que pintada por ella.-

Entramos en una habitación con unos grandes ventanales que daban directamente a un pequeño jardín interior, Las paredes estaban  ocultas tras estanterías repletas de libros, desde el suelo al techo.

Justo delante de la vidriera central había una mesa redonda flanqueada por dos butacones. Con un gesto ella me invitó a sentarme.

- ¿Una partida?,- preguntó con los ojos detenidos sobre el tablero de ajedrez.

- Sí, claro .- por primera vez la puede observar sin prisa...Tenía unas facciones suaves pero con personalidad. Aunque me  sorprendió la blancura de su piel, quizás le gustara evitar el sol por aquello de las arrugas...

- Estará usted intrigado por esta invitación. No suelo tener muchas visitas. Pero en un lugar tan pequeño como este, todo se comenta. He sabido que es usted un solitario, como yo. - Seguía sin levantar los ojos, mientras realizaba el movimiento de apertura.

- Por favor tutéame, me llamo Alberto. Sí, la verdad es que no la esperaba. He decidido pasar una temporada alejado de todo, por eso he elegido este lugar. -

- ¿Y crees que aquí vas a conseguirlo?.- En ese momento alzó la mirada y clavó directamente sus pupilas en las mías. De repente me sentí rodeado de agua, hasta pude oler la brisa del mar y como la marea a oleadas entraba en mí para quedarse en un lugar, del que yo hasta ese momento había ignorado su existencia.

Ella me sonrió y con ese gesto me hizo Jaque con un sólo movimiento de peón.



                                                                                           

                                                                                                                    Beatriz Cáceres.