domingo, 19 de enero de 2014

SEDUCCIÓN...




Inconscientemente pude sentir la presión de unos suaves pasos, que apenas parecían rozar la moqueta granate. Caminaba sobre doce centímetros de tacón con soltura y sensualidad. Sus piernas largas, parecían esculpidas con cincel; se dejaban medio asomar entre la seda de su falda.

Nada más tuve que levantar la mirada del libro que estaba firmando, para poder sentir la atracción de esa visión; que se dirigía directamente hacía mí. Atónito, me resistí a parpadear para conseguir no perder ningún detalle.

Mis ojos se llenaron con el movimiento de su melena cobriza, que acariciaba sus hombros. Simulaba una cascada de tonalidades de rojo atardecer, sobre el vacío; que parecía no haberse llenado nunca, hasta ese momento...