viernes, 19 de diciembre de 2014

UN PEQUEÑO RELATO...28. LABERINTO.



Imagen: Google.




Una pequeña estación, con tan sólo cuatro raíles, sin más, una vía de ida y otra de vuelta...

Allí sentada, simplemente observa las finas gotas de lluvia, que caen con una danza cuyo latir, como en partitura, gotea perezosamente. Se deslizan sin prisa, hacia la tierra roja abierta casi en cruz, esperando su caricia.

Sentada sobre su pequeño baúl, tan sólo se limita a parpadear.

Su nombre podría ser cualquiera, no siente ninguna emoción con la palabra posesión.

Llamémosla  Lucía.

Sin hacer apenas movimiento, ni gesto alguno, son sus ojos los que parecen resistirse a la quietud. Tiene la mirada detenida en un pequeño charco de agua y su pensamiento nadando en él.

Está atrapada en un reflejo hipnótico, que la hila a través de pequeñas órbitas de agua, capaces de hacer grietas en su laberinto. No siente sus paredes, ni recovecos; percibe la humedad, gota a gota.

El amanecer la ha enfrentado directamente con los ojos de su propio Minotauro, que hoy, cariñoso como nunca, apenas le ha rozado los labios, conocedor al fin del desenlace de su enigma:

"Sensibilidad no es equiparable a debilidad...Tienes que saber que los Dioses te envidian, porque cada instante de vida podría ser el último".,

Así que sentada sobre sus propios recuerdos, está tranquila, esperando a ese tren que la lleve hacía algún lugar o tal vez a ninguno.


                                                                                                 

                                                                                                                 Beatriz Cáceres,








domingo, 14 de diciembre de 2014

martes, 2 de diciembre de 2014

...O NO SER...

FOTO. BEATRIZ CÁCERES.
MODELO: NURIA POMARES.

IV.




Puedo ser...o no ser,

bajo este velo que simula
ser lienzo de piel,
hojarasca esparcida
en el viento,
entre remolinos
suspendida,
rozando el silencio.

Y querer tú, otoño,

atardecer entre rojos latidos,
encendiendo este delirio,
sangrando verso.

Me susurras, que te he robado

el alma,
al quedarte atrapado
en esta noche que me habita.

Yo, te susurro

que el secreto está en tú boca
y en la comisura de tus labios
está el cielo donde me quiero perder.

Y nos miramos...

a través de ojos, más allá.

Rozamos borde de corteza

de este álamo,
que inútilmente nos quiere
anclar a la tierra,
que incólume
persiste en ser
la voz de la realidad.

                                                                                                                 
                                                                                                                   Beatriz Cáceres.