viernes, 20 de junio de 2014

EMBRUJO...

FOTO_BEATRIZ CÁCERES.
CAMPO DE ANA CÁCERES.
SANTA POLA.


Quisiste a tú manera,
así de esa forma que
tan sólo tú sabes,
reducir todas tus alas
a un universo
centrado en una maceta,
quisiste, así
poder sentir el abrazo
de esas paredes de barro
cocido,
porque no ignoras
que lo infinito
no se limita,
no se puede acotar
a la fuerza de la
misma naturaleza.

Y quisiste,
que yo presenciara
ese momento,
en el que el duende
se te despliega
en forma de corolas
abiertas en grana,
simulando olas
de puro sentimiento.
En ese instante
en el que el día
se despide con
un precioso beso.

Me dijiste...
...espera...
no dejes de creer.

Entre mis hojas
anoche
la Luna fue susurro,
quiso descoserse
soltar sus hilos
y sembrar
la oscura cúpula
de blancos jazmines,
para que parecieran
estrellas,
y con su aroma
llegar a esta orilla,
que no es capaz
de rozar sus brillos.

Quisiste, así de esta 
manera,
como tan sólo tú sabes,
que yo recordara,
entre volantes de pétalos,
que una vez
pude sentir 
como se encendía el verso,
perdido entre
callejuelas empedradas,
con casas encaladas
de blanca esperanza,
cuyos ojos
como ventanas,
tenían el verde
 hoja color albahaca.

Quisiste, verme 
así, con el alma 
en cueros,
incapaz de que mi
propia piel me limitara.

Y yo embebida en este
embrujo,
reviso mi propio
reflejo,
y quiero abrir
mis brazos
para que sean alas,
porque la noche está
quieta,
está quieta la noche
y quiero ser el aire 
que se atrapa,
en el quiebro
de esa cuerda,
que insiste
en rasgar el horizonte,
para darle
cuerpo de guitarra.



                                                                                                  Beatriz Cáceres


lunes, 9 de junio de 2014

ME CUENTAN...

FOTO_BEATRIZ CÁCERES.
ELCHE.



Me cuentan las gaviotas
que quieren lloverse,
sienten  que no hay espacio
para su canto,
éste se quiebra
entre sus plumas,
porque el aire
ha decidido no ser eco.

Mientras tú,
...vida...
caes en forma
de cascada de luz,
abriéndote camino
entre ramas.

No ves,
que con sus alas,
han anidado un lugar
donde tu piel
espera con calma,
para volver a ser voz,
así, que anidan
sin pausa,
venciendo el deseo
de lloverse,
ellas, sin embargo
sienten que tú
eres esperanza.



                                                              Beatriz Cáceres.