viernes, 31 de enero de 2014

UN ATARDECER...



FOTO: PEP ESPINOSA POMARES.
SANTA POLA.




Asoman rosadas luces,
simulando pinceladas,
cosidas en un azul,
ajeno a mareas.
Respiro el atardecer,
perdida en ellas.

 Me ignoran,
sobre mi danzan,
ajenas a mi desnudez,
donde soy frágil sombra.
Mis brazos de agua
se cruzan anudando
vientos que no llevan,
no llevan,
parte de mi...
Todo se perdió en piel,
todo se amarró en deseo,
en ese instante
que ya es ayer,
en el que desbordo brisa.







martes, 28 de enero de 2014

Y ES AMOR...






Porque es amor...
ese horizonte 
enlaza manos,
rasgando el verbo,
que late en mi boca.
Sí, porque es amor...
la belleza
despliega sus alas,
y se torna cuerpo,
para ser deseada.
Y es amor,
en cálidos labios,
más allá de mi,
...donde no soy...
Inundando mi alma,
con la mirada,
ajena a otros ojos.
Donde se asoma,
tu eco roto,
negando la vida.
Y es amor...
...es amor...






lunes, 20 de enero de 2014

UN PEQUEÑO RELATO...27. CAZADORAS DE SUEÑOS...






Y es tu recuerdo, tu recuerdo...

El que consigue transportarme a una noche llena de duende, donde puedo ver mis propios pies descalzos; sembrando pequeñas huellas en una tierra donde el aire se mueve de manera diferente.

Y me envuelve, casi rompiendo piel,  tan delicada como pétalos de azahar.
Rodeadas por ese aroma, caminamos entre los arbustos repletos de flores, tan solo iluminadas por rayos de una luna que se abre pletórica en ese inmenso cielo. Se abre hasta no poder más. En un intento fugaz de querer hacernos sombra entre los sauces llorones.

Me sonríes.

Yo encojo los hombros, a la vez que mis ojos brillan por la emoción de estar robándole al silencio, el aliento atrapado en mi propia sonrisa.

Me coges del hombro para que me mantenga quieta.

—No te muevas, son hadas; no se dejan atrapar, —me lo susurras, a la vez que te lleva, con un gesto casi imperceptible, el dedo índice hacia los labios.

Coges el bote de cristal y con cuidado le abres la tapa. Con un gesto, me animas a que yo haga lo mismo.

Durante unos instantes, que a mí me parecen eternos, continuamos así, agazapadas entre las flores. La noche parece querer hablarnos a través de su propio sonido. Las ramas de los sauces simulan bailar, son tan largas que casi rozan el suelo. 

Por un instante necesito dejar de respirar, pues ante mí se despliega la belleza del misterio transformado en luz.

Llena de asombro puedo ver como si las estrellas del cielo se hubieran dejado caer hasta ese huerto, queriendo por unos instantes respirar el olor de la tierra húmeda. Agitadas por el canto de los grillos, se mueven sin cesar...

Mis ojos se llenan de lágrimas por la emoción, ante algo tan hermoso.

—Nena, mira... —me dices muy bajito, sentándote a la vez en el suelo a mi lado.

Me seco los ojos con mi mano y me das un bote lleno de luz.

—Ahora, cariño, vamos a abrir la tapa. Si no lo hacemos, morirán.
—Pero abuela, son preciosas —contesto, casi en un quiebro.
—Voy a decirte una cosa —continúa mi abuela totalmente ajena a mi pequeña rabieta. —Tienes que saber que cuando abramos la tapa si una de estas luces se queda... Esta será tu sueño. Es la magia que tienen las luciérnagas —al decir esto, abre la tapa con suavidad.
—Pero, ¿y si no se queda ninguna? ¿Entonces? —pregunto con curiosidad.
—Entonces, mi niña,  tendrás que salir en la noche a la luz de la luna, todas y cada una de las veces que sientas la inquietud de encontrarlo.







domingo, 19 de enero de 2014

SEDUCCIÓN...




Inconscientemente pude sentir la presión de unos suaves pasos, que apenas parecían rozar la moqueta granate. Caminaba sobre doce centímetros de tacón con soltura y sensualidad. Sus piernas largas, parecían esculpidas con cincel; se dejaban medio asomar entre la seda de su falda.

Nada más tuve que levantar la mirada del libro que estaba firmando, para poder sentir la atracción de esa visión; que se dirigía directamente hacía mí. Atónito, me resistí a parpadear para conseguir no perder ningún detalle.

Mis ojos se llenaron con el movimiento de su melena cobriza, que acariciaba sus hombros. Simulaba una cascada de tonalidades de rojo atardecer, sobre el vacío; que parecía no haberse llenado nunca, hasta ese momento...