miércoles, 27 de noviembre de 2013

UN PEQUEÑO RELATO. 26...ESA LUZ...



FOTO: MIRIAM C.ALVAREZ MEDINA.
DEL BLOG 40aneraunamas.blogspot.com




Siento como poco a poco mis párpados luchan  por abrirse. Es como si hicieran una tímida danza sobre mis pupilas. Poco a poco,  muy lentamente; parece que consigo fijar por unos instantes la mirada.
...Me cuesta parpadear...
La consciencia a penas de mala gana quiere regresar, insiste una y otra vez para ocupar el espacio de la oscuridad.
Y en ese instante...por fin los abro...
Esa luz, esa luz me llena el pensamiento.

No siento dolor.

 Ni como la sangre mana de mi cuerpo, como queriendo regar la tierra que me envuelve.
...Respiro...
Dejo de hacerlo un instante, necesito oír el sonido del silencio...pero el proceso de la vida que fecunda la tierra me invade. Puedo sentir el pequeño silbido del aire al mover las hojas secas que como hipnotizadas por mi presencia, se arremolinan sobre mi; atraídas por una poderosa gravedad....

...No siento dolor...

¿Por qué?
...De todo lo que fui o pude llegar a ser...
¿Alguna vez existí?
 O tan sólo fui un fugaz pensamiento, que se desvanece con el simple hecho de girarme para poder retenerlo
¿Fui arena o un aroma suspendido en el espacio?.
¿Quise vivir o me venció el miedo?

...Y no siento dolor...

Puedo notar bajo mi espalda, la fuerza de las raíces de los árboles, como serpentean buscando vida; su fuerza latente quebrando el espacio; ligando a la escultura de su tronco alzada hacia el cielo, con el eje de la vida oculta en la misma tierra. Un tronco forjado por el beso del viento y de la lluvia, lleno de pequeñas cicatrices y recovecos. surcados por la huella del tiempo.

Sé que si viviera cien años y cien vidas diferentes, el destino me traería hasta este punto, poco a poco tomo conciencia de ello...
Cada paso, cada decisión que he tomado...me han traído hasta aquí, hasta el núcleo de este momento.
¿Muero?
Si es que sí, quiere decir que alguna vez he vivido.
Pero...¿nací?
Lástima, no puedo recordar ni siquiera a mi propia rebeldía.
¿Qué es lo que me queda?- con este sentimiento noto como las lágrimas luchan por manar de mi reseco
 lagrimal.
Quedo yo...salvajemente yo aferrándome a la vida.


Cada vez noto más fuerte unos pasos y oigo el sonido de voces...parece que pronuncian un nombre...

-¡Esta aquí!...¡La he encontrado!.- grita un hombre a pleno pulmón.

Se pone de rodillas a mi lado.-

-Tranquila...estás a salvo. Has tenido un accidente. Te has caído con el coche desde ese puente. Ahora te llevaremos al hospital.- me dice susurrándome.

Lo oigo muy lejano ... no puedo apartar la mirada de él, mientras me sonríe.