viernes, 22 de febrero de 2013

DECIR ADIÓS...









Me desgrano en lluvía silenciosa,
la tristeza se transforma en agua,
en el alba de mi soledad...
soy lágrima.
Mis labios fuerzan su cierre,
ante el temor de decir adios,
el silencio sella palabras,
que no quieren ser dichas
ajenas a la voluntad.
El dolor se escuda en la noche,
temiendo desvanecer
la sombra de tus rasgos
que se anidan en mi memoria.
Duele decir adiós,
duele como cicatriz imperceptible,
incapaz de cerrarse,
duele como herida abierta,
que repudia la unión de piel.
Y soy lluvia enfurecida,
que golpea con fuerza,
la tierra yerma de la despedida.
Me desgrano en lágrimas
interiores...
acumulandose en forma de lago,
ahogándome el corazón,
anegandome la cuenca de los ojos,
arrastrandome en su propio curso.
Y soy piedra a la que el cauce
da su forma sinuosa,
suave como seda...
olvidada en su jaula de agua.
Decir adiós...es como no respirar,
es dejar la mirada atrapada
en tu ausencia.
Es como morir un poco 
siendo reducida a ceniza...la vida.