martes, 22 de mayo de 2012

DESCUBRO...





Descubro que el aire,
que roza perezosamente mis manos,
silbante...
acariciante...


te pertenece...


Que como alas de mariposa,
mi corazón inicia el vuelo,
hacia ese azul...
buscando fuerza.


Y vuelvo a mirar
mis vacías manos,
mi mirada recorre esos  milímetros de vida...
Y observo sorprendida...


Que están repletas de amor y esperanza,
y que nacen incesantes caricias,
capaces de recorrer el abismo
de nuestros miedos...


Una mirada cómplice habita en mis ojos,
una sonrisa dulce nace en mis labios...
Y descubro que...


El aire que las roza perezosamente...

te pertenece.