miércoles, 30 de mayo de 2012

UN PEQUEÑO RELATO. 14...AUSENCIA...




FOTO. GOOGLE.





Sentado en el desván, Daniel ve pasar la hora del crepúsculo saboreando cada segundo.


Sus enjutas manos derivan en unos dedos huesudos, arrugados y quebradizos como cristal. Entre ellos asoma un pequeño trozo de papel de liar cigarrillos, su nacarado blancor destaca sobre su morena piel. Asemejándose a un ala de gaviota queriendo iniciar el vuelo,  luchando por librarse de la atadura que la mantiene presa.

Pero Daniel ejecuta los movimientos sin apenas darse cuenta, su mirada está fija en el rincón. Sus pupilas son incapaces de moverse, no pueden alejarse de esa visión. Observa, simplemente observa tres viejas maletas. Con tranquilidad enciende el cigarrillo, el humo en su espiral ascendente ejecuta una danza en esa atmósfera cargada de sabor añejo. 

Hace el recorrido una y otra vez, a lo largo de esa piel cuarteada color marrón oscuro. Su ruta  tan sólo se detiene en las doradas hebillas...Hebillas que en su día refulgían de brillo cromado y hoy permanecen como desposeídas de vida, lejos de su resplandor enmohecidas por el polvo acumulado durante años.

Al fumar una calada Daniel cierra los ojos. Su mente viaja en el tiempo y lo transporta al instante en que vio por primera vez esas maletas. Siente que hasta una suave brisa fresca, cargada de aromas familiares para él le sacude todos los sentidos. Puede olerla, oírla, tocarla...Esa brisa, no es otra que el sonido de la risa de Marina.

Marina, Marina...su nombre golpea su interior con la fuerza de cada latido de su viejo corazón. La puede ver delante de él bajando del tren. Puede notar el olor a madreselva que embarga el aire, el olor de Marina, que hace como reverberaciones de ecos llenos de nostalgia. 

Su amor fue totalmente espontáneo. Surgió desde el primer segundo de ese encuentro casual, en aquella estación de tren. Simplemente el azar quiso que se cruzaran sus maletas por equivocación y ya no pudieron separarse.

Sin darse a penas cuenta, alarga el brazo y extiende la mano como queriendo rozarla. La puede ver delante de él, con un vestido negro y sus tacones de aguja. Riendo y hablando sin parar...Su cara, su preciosa cara con unos ojos color azabache enmarcados en unas pestañas sin fin. Sus labios...unos labios que eran capaces de quitarle toda la razón en cada beso.

Parpadea un segundo a penas imperceptiblemente y una pequeña lágrima se derrama de su lagrimal. Hace el recorrido serpenteando por los surcos de las finas arrugas de su cara, pero no lo acaba. Daniel, con un gesto seco le corta el paso con su mano.

Un sonido seco se adueña de sus oídos, e inconscientemente se los tapa con las manos. Atónito ve como Marina cae delante de él como si fuera una hoja de árbol en otoño. Desesperado se tira al suelo a su lado para taparla con su propio cuerpo, pero es un esfuerzo inútil...Marina respira su último suspiro apoyada en su cuello.

Una bala perdida derivada de un atracador que salia de una sucursal bancaria acabó con su sueño...

Daniel, vuelve a fumar una calada sin dejar de observar a las tres maletas. Se puede ver a él mismo cerrándolas y colocándolas en el rincón, con todas las pertenencias de Marina. Jamás habían vuelto a ser abiertas.

En ese mismo instante...todo se paró.

 Hasta su corazón. Su brazo sin vida se balanceó dejando caer la boquilla del cigarrillo al suelo. Una sonrisa se dibujó en sus labios y se quedo fija en su expresión. Sus parpados ya relajados, se medio cerraron dándole por fin... el descanso a sus agotadas pupilas.




martes, 22 de mayo de 2012

DESCUBRO...





Descubro que el aire,
que roza perezosamente mis manos,
silbante...
acariciante...


te pertenece...


Que como alas de mariposa,
mi corazón inicia el vuelo,
hacia ese azul...
buscando fuerza.


Y vuelvo a mirar
mis vacías manos,
mi mirada recorre esos  milímetros de vida...
Y observo sorprendida...


Que están repletas de amor y esperanza,
y que nacen incesantes caricias,
capaces de recorrer el abismo
de nuestros miedos...


Una mirada cómplice habita en mis ojos,
una sonrisa dulce nace en mis labios...
Y descubro que...


El aire que las roza perezosamente...

te pertenece.



martes, 15 de mayo de 2012

Y SE QUE TE AMÉ...






Y se que te amé...

Hasta sentir la ausencia de tus brazos,
crecer como hiedra negra.


El quiebro de mis sábanas...
vacías de tu amor,
rompe el silencio,
de la lívida luna.


Y soy árido desierto,
mi cuerpo como duna
mecea al compás de la brisa,
susurrada por tus labios...


En mis ojos te busco,
mi mirada vuela,
buscando el horizonte de la tuya,
donde poder anidar el deseo de tenerte.


Y sé que te amé...


Hasta rozar nuestro silencio,
 en el que supimos entre suspiros,
oír el latido vivo,
de nuestro amor...

   
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