domingo, 30 de diciembre de 2012

MI FELICITACIÓN...


Si sientes que no queda nada...
la atmósfera llena el vacío,
ausente de esperanza,
ajena incluso la propia vida.


Cierra los ojos...
mira tus manos...
en ellas encriptado
se guarda el secreto...




La luz de su magia
cegará tu mirada...


Porque es posible...
si...

El amor,
el deseo,
la ilusión...

La vida misma,
con su magnitud arroyadora,
asoma ante ti,
con un millón de puertas...


Por abrir...




Os deseo lo mejor de lo mejor. Aunque el camino sea duro, lleno de pequeñas sombras que no nos dejen vislumbrar su recorrido. Deseo que no dejeis nunca de soñar...Un beso a todos.




Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo beatrizcaceres1

viernes, 14 de diciembre de 2012

EMOCIÓN...




Foto:  Mercedes Ridocci.  




Las luces azules del alba,
se reflejan en la musculatura,
donde el movimiento
resurge lleno de vida.


Y en cada paso,
en  cada pauta...
el cauce incesante,
fluye lleno de emociones.


El brazo abrasa,
las manos candentes,
incineran el aire ausente,
de un respirar sosegado.


Por tu emoción lloro,
en cada giro silencioso,
de lo no dicho,
de lo sí vivido.

Atrapada en mis ojos,
tu silueta baila
reflejada en mi pupila...
de puntillas sobre el agua.


De mis iris,
Te diluyes como un sueño,
como estrella fugaz.
Y abrazas el aire...

Cayendo arrodillada,
ante la fuerza consentida,
ante la emoción contenida...

Y lloro...lloro,

Porque soy figura pétrea,
desdoblada por el arte puro,
ante la grandeza.






UN TESORO...



Relación mortal Lámina fotográfica por Helena Marroqui



Un tesoro...una palabra,
donde germinan
las semillas secretas,
en su cúspide nacarada.


Enroscada a mi silencio,
se adormece sobre mi piel,
puedo sentir su latido
rebosante de vida...


Un tesoro...una palabra,
donde se oculta el  origen,
de sentimientos ahogados,
de historias suspendidas...


Donde existe lo que no fue,
y lo que pudo ser 
cae absorbido en un mar,
donde es olvido...


Del hilo de la emoción,
la pasión se desborda 
en lágrimas de estrella,
sobre su nacarada silueta.


El haz de su sombra,
arropa todo mi  ser...
y en él me desvanezco,
como leve silenciosa neblina.





Para mi Gabriela Amorós...Ella es el cauce que sostiene la emoción.

sábado, 1 de diciembre de 2012

AL OTRO LADO.









Las diminutas gotas de lluvia golpeaban pausadamente sus párpados. Helena se llevó las temblorosas manos a la cara parar intentar parar su cauce. Parpadeaba lentamente, mientras se esforzaba por  recobrar la consciencia. 

Supo que lo estaba consiguiendo cuando empezó a notar un sinfín de piedrecillas clavándose en su espalda y en la parte posterior de la cabeza. Se giró para evitar que la lluvia le ahogara los ojos.

Apoyó las palmas de las manos sobre la gravilla para intentar incorporarse. Se sentía totalmente lastimada. Pequeñas heridas le cubrían la piel de las manos. Poco a poco, consiguió sentarse. Al hacerlo se formaron pequeños charquitos en los pliegues de la ropa.

Miró a su alrededor con gesto de impotencia al darse cuenta de que no sabía dónde estaba, pero aun así comprobó que estaba sentada en mitad de un descampado y rodeada por edificios. Exactamente podía ver los tendederos repletos de ropa y cómo una serie de desconchones de todos los tamaños y formas, jugaban con ganar la atención de su mirada.

Sacó fuerzas de donde pudo y se puso en pié. A sus piernas les costaba mantener el equilibrio. Nunca sospechó que le resultaría tan doloroso tirarse de un coche en marcha.

Empezó a caminar torpemente mientras la lluvia no le daba tregua. Su larga melena rubia estaba totalmente empapada y le costaba mucho apartarla de su cara.
En su mente se agolpaban los recuerdos de todo lo que acababa de vivir...

Había huido  de su país buscando una vida mejor. Cuando su amigo Gregory le comentó la forma en que podía hacerlo, jamás pensó que pudiera ser una trampa. Su sorpresa al llegar fue enorme, cuando descubrió que tenía la vida presa en manos de delincuentes, que le iban a hacer pagar la deuda de una manera que nunca pensó que pudiera ser posible.
Intentó secarse cómo pudo la cara con la manga empapada de su jersey. Al hacerlo pudo oler el perfume de Javier. De repente notó como una agradable sensación de calor le llenaba el interior del pecho.

Javier había sido la única luz en aquel oscuro túnel. Cerró los ojos y pudo visualizar la primera vez que se cruzaron sus miradas y de la forma sutil en la que se había ido acercando a ella poco a poco, a pesar de estar sumidos dentro de aquella vorágine de acontecimientos.

El amor surgió de manera espontánea. A Javier no le importaba nada todo lo que  se había visto obligada a hacer. Él se mantenía en su puesto. Cada vez que la obligaban a visitar a un cliente era Javier el que la llevaba con el coche.

—Mi amor, no te preocupes en cuanto tengamos la más mínima oportunidad. Te sacaré de esto. Te lo prometo.

Helena lo miraba en silencio con total incredulidad. En el fondo de su corazón deseaba que sus palabras fueran ciertas, pero no podía remediar dudar de él. La vida, a estas alturas, le había enseñado que no se podía confiar en nadie.

Aquella noche no le había dado indicios de que todo fuera a ser diferente. Se había sentado en el asiento posterior del coche como siempre, mientras que conducía Javier y a su lado permanecía en silencio el guardaespaldas de turno. 

Se dirigían al centro, a un conocido hotel de lujo. Javier aprovechó que había mucho tráfico y cogió una ruta alternativa que los derivó a la periferia de la ciudad. Sus miradas se cruzaban a través del espejo retrovisor en silencio. Al pasar por una zona de descampados entre edificios, Javier aminoró la marcha sin llegar a detener el vehículo.

Sin dudarlo sacó un arma y le apuntó al copiloto a la garganta, antes de volverse con rapidez para gritarle:

—¡Ahora! ¡Salta del coche! —gritó decidido.

Helena dudó durante un segundo fugaz.
De forma automática cogió la manivela de la puerta y saltó con los ojos cerrados sin  mirar hacia donde caía. Justo en ese momento, pudo oír el sonido de un disparo.

Por inercia, se encogió todo lo que pudo antes de impactar rodando contra el suelo.

 
Entonces,  todo se  apagó...









DONDE DUERMEN...








Mis pasos suspiraran
al aire en el vacío,
la  ausencia de vida
bajo mis pies...


De la profunda herida.
de la absoluta oscuridad,
resurgirá una fuerza
un nuevo amanecer...


Y en mis manos
sostendré el ocaso
de mis miedos, 
enredados en el destino.


Donde duermen abarrotados
sentimientos...
asomando entre tus ojos,
en tu aterciopelada piel.


Tus dedos perderán la hiel,
y tus labios me besarán,
mi cuerpo entero...
a través de ti... renacerá.


 Enredadas entre mis cabellos,
las luces de estrellas
iluminarán los haces de hielo,
 despertando a mi propia ausencia.


 
 


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Una vela...








Una vela...Mi pensamiento, mi corazón para ti. La luz de mi vida. Te quiero.






11/01/1934- 28/11/1979

martes, 20 de noviembre de 2012

UN PEQUEÑO RELATO 17...NEBLINA EN SU MENTE.







Silencio...
Abrazo la muerte
en la nacarada
y gélida piel
que me protege.


En el interior de la pequeña habitación de hospital yacía moribunda Sophie. A los pies de la cama Lola permanecía de pie y abrazaba al pequeño Anthony, que se aferraba a ella como si fuese su tabla de salvación. En la pequeña habitación casi se podía tocar el olor de la muerte, que con pasos suaves iba afianzando su fuerza sobre el frágil corazón de Sophie.

En su último aliento, Sophie dirigió su mirada perdida hacia los ojos de Lola y con un hilo de voz, haciendo un verdadero esfuerzo sus labios se movieron...

—Prométeme que no lo vas a dejar... ¡Prométemelo! —alcanzó a decir en su  último suspiro, antes de que su mirada se quedara fija en el vacío y su cabeza se doblara hacia un lado.

El pequeño Anthony se abrazó a ella todavía más fuerte sollozando y Lola sintió verdadero amor por aquel niño.

—He perdido a mi mamá. Ahora, tú eres mi mamá  —repetía una y otra vez entre sollozos.

Hacía quince años que Lola vivía en Londres. Su vida giraba en torno al trabajo y a sus labores como voluntaria. Le hacía feliz poder ayudar a la gente más necesitada. Desarrollando esta función fue como llegó a conocer a Sophie y a su pequeño.

Ahora era consciente de que tenía que hacerse cargo de él. Cuidarlo. Así que lo adoptó y el pequeño Anthony pasó a ser el centro de su vida.

Pasaron los días, los meses y los años como si asemejaran a hojas caídas de los árboles en otoño. Uno tras otro. La piel de Lola, su cuerpo entero, se sembró de ínfimos surcos donde la edad se adueñó de cada centímetro.

Llegó el momento de regresar a España. Anthony, aquel pequeño inseguro, gracias al cariño de Lola, se había convertido en hombre. En un hombre que transmitía la palabra de Dios. Lola estaba orgullosa de él. Se sentía plena como madre, porque él era un hombre de bien.

Un día, el amanecer irrumpió en la habitación de Lola. Al abrir los ojos, todo le pareció diferente. Se levantó y al caminar hacia la ventana,  ya no era capaz de reconocer lo que había en el exterior. Empezó a jugar, sentada en el suelo, con el haz de luz que entraba a través del cristal y levantó las manos para permitir que apareciera y desapareciera entre sus dedos.

Al entrar Anthony en la habitación, la encontró de esta manera. Se acercó para sentarse a su lado y entonces, la escuchó tararear la canción de cuna que le solía cantar a él en las noches que se despertaba atormentado por las pesadillas. La solía cantar una y otra vez, hasta que lo calmaba.

—¿Cómo crees que es la cara de la muerte? ¿Piensas que es de una mujer joven o, por el contrario, su rostro es el de una anciana?  —preguntó, sin bajar las manos.

Al mirarla a los ojos, Anthony percibió que Lola ya no estaba, que su madre se había esfumado en la neblina del laberinto de su  mente.



 Beatriz Cáceres.





viernes, 26 de octubre de 2012

OSCURIDAD SUTIL...









En la oscuridad sutil,
me envuelvo...
y me encuentro,
no hay miedos.


Soy ceniza,
que envuelve sentimiento,
y desaparezco,
no hay piel..


No hay órganos,
se me desborda el alma,
y toco la nada...
y me estremezco.


En la ocuridad sutil,
repto como sin hueso,
y no hay visión,
no hay sonido...


Sólo percibo mi latido,
y me fundo en negro, 
y no hay soledad,
tan sólo...

Un pensamiento.   




 

lunes, 15 de octubre de 2012

MÁS ALLÁ...









Más allá...

Donde el corazón,
respira deseo,
tus besos cohabitan
con la esencia...

Y te anhelo,
y te sueño...

Mis pies al caminar,
siembran la tierra
de tu alma,
floreciendo vida...

Más allá...
de la distancia,
tu luz asola 
los recovecos...

Donde mi soledad,
anida enroscada
a mis huesos.

Y en esa luz,
siento tu piel...

Y en esa luz,
el calor de tus besos,
me hace saborear...

la felicidad.





domingo, 30 de septiembre de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO...EL PLACER DE DIVAGAR....EL PRINCIPIO DE UN SUEÑO.








Hola, amigos....tengo el inmenso placer de haceros participar un poquito de mi sueño. A continuación os muestro a través de los vídeos el momento de la presentación de mi libro.

Deciros que no tengo palabras para agradeceros el que me hayáis alentado, muchos de vosotros desde el principio; a conseguirlo. Para mi significan muchísimo vuestra compañía, vuestros comentarios...

Tener un sueño, como siempre digo, puede marcar la diferencia...Pero tenerlo y poderlo compartir con personas de vuestra grandeza hace que se convierta en algo increíble.



























Muchas gracias a todos...

miércoles, 15 de agosto de 2012

DE TU MANO...








De tu mano recorro
nuestro pequeño universo...
Nuestros dedos enlazados,
atraídos por el calor de nuestra piel.


Te miro al caminar...
junto a mi,
y el sol se eclipsa en tus ojos,
las sombras alimentan el deseo.


Y me sonríes,
y me envuelve una cálida brisa,
que me acaricia
y me susurra felicidad.


Quédate...

Sin ti la soledad aísla
y encierra  a mi corazón.
Y desparece el sonido
del latido de la vida.


Sin ti...
Mi piel grita sorda
la ausencia de tus manos,
y mis dedos caen vencidos...


Por no encontrar el camino
hacia tu piel...
y poder perderme en ti.

Si... quédate.




sábado, 11 de agosto de 2012

PIENSA EN MI...







Un nacarado hueso de lineas perfectas,
protegido por un fibroso músculo, 
granado y henchido de sensualidad,
dan paso a una sábana de piel morena...


Asi, recostada sobre un mar
pleno de pequeñas ondas
de raso color magenta...
deja volar su imaginación...


Su cara no tiene rasgos,
su nombre perdido en el olvido,
busca inquieto el aroma de su alma,
porque ella no esta....no esta.


Caricias y caricias,
de manos ajenas han perfilado
sus formas...
Promesas y promesas...


Huecas de amor engarzadas
en monocromáticas gemas...
han esquivado las esquinas
recónditas de su corazón.


Anhelante...
de un eterno suspiro,
dominada por perderse en un mirar,
sus labios necesitan pronunciar...

Piensa en mi...


Piensa en mi...
en algún efímero segundo,
de mi vida.