viernes, 29 de abril de 2011

UN PEQUEÑO RELATO...6. SED INSACIABLE.







Con fuerza de erupción volcánica, en oleadas ascendentes, incontenibles...

Su centro gravitacional..,desviado de su corazón, hacía el mismo núcleo de su ser. Donde convergen todas las fuerzas infinitas del universo. Bailan mezcladas, en pura armonía lujuriosamente carnal. Donde, en cada atardecer, cuando el cielo se siembra de nubes rojizas...Nora, puede sentir la metamorfosis de su alma.

Se desprende de su piel. Ante el espejo, se la saca como vestido. Esa piel de mujer normal, de madre, de abnegada esposa...Con delicadeza, la dobla...cada pliegue perfecto. La coloca sobre el sillón de su habitación. Sin prisa.

Siente resurgir, un ser nuevo lleno de fuerza, de vigor. Poseído por una sed insaciable, que le nubla el pensamiento...que apenas la deja respirar. Tiene que salir, a esa noche cuajada de estrellas. No le preocupa con quien, ni donde. Siente un hambre mortal.

Sexo, sexo...hasta desfallecer. Hambre de besar cuellos, sentir pieles, mezclar lascivos efluvios. Insaciable, insaciable. Bebe de todos los cuerpos que se va encontrando, a través de sus pasos. Sin pensar. Sin sentir. Sólo pura necesidad...

En cada roce, en cada pliegue rastrea su huella, su propio olor. Desesperadamente, como auténtica vampiresa. En un caótico frenesí incontrolable...Se busca, con genuina irracionalidad animal. 

Las primeras luces del alba, la devuelven poco a poco, a la realidad. Exhausta, como sin rumbo; empieza a despertar de ese oscuro sueño. Con lentitud, vuelve sobre sus pasos, hacia su hogar...

Como todas las veces, Alvaro está en la cocina, esperándola. Puede oír sus pasos, de un lado a otro, preparando café. Al cruzarse sus miradas, sin hablar, el la abraza. Puede notar, su amor a través de esos brazos. Verdadero amor.

Las lágrimas no pueden parar de resbalar por su cara. Los ojos de Alvaro son tan limpios como su corazón. Tiene totalmente asumido su problema...Para el es un regalo tenerla a su lado.

Pero Nora siente como si una daga le atravesara el corazón. No puede evitar sentirse sucia, sucia...

Al regresar a su habitación, antes de meterse en la ducha. Su mirada se detiene en el sillón...Allí perfectamente doblada, sigue su piel...esperándola...