martes, 22 de febrero de 2011

RISAS, CHAMPAN Y BOMBONES.

Esta tarde he podido vivir un momento especial, muy especial...
Nos hemos reunido tres amigas. Dicho así no tiene nada extraordinario. Lo insólito de la situación es que este encuentro se ha producido después de treinta años...
Ha sido enriquecedor. Estaba allí oyéndolas hablar, reírse... He tenido la sensación de formar parte de algo único e irrepetible. Ese segundo del reencuentro.
Me siento totalmente eufórica. No sólo por tener el lujo de poder sentir una amistad perdurable a los estragos del tiempo, si no por que he sentido como si nos hubiéramos visto la tarde anterior. El paréntesis temporal se ha desvanecido con el primer cruce de miradas.
Tenemos un millón de anécdotas para compartir. No paraban de fluir de nuestra memoria, incesantemente. Como si hubiéramos abierto la caja de nuestros dormidos recuerdos, nuestra propia caja de Pandora.
Allí estábamos las tres, entre risas bebiendo champan y comiendo bombones.
Nos hemos perdido mucho de cada una, pero tengo la sensación de que no tardaremos nada en descifrar la incógnita de nuestras vidas...